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UJI o la respiración de la existencia – Shobogenzo – Capítulo 11

UJI o la respiración de la existencia – Shobogenzo – Capítulo 11

U significa existencia, Ji significa tiempo.

“Generalmente, el término uji se refiere al momento en el que alguien se encuentra, momentáneamente, en posesión de algo que circula entre las personas, como, por ejemplo, el dinero.”. En la frase “pagaré cuando tenga (dinero)”, “cuando” es el signo chino ji y “tenga” es u. A veces uji objetiva un lapso de tiempo limitado que forma parte de un momento que fluye sin interrupción. Ese sentido de uji es utilizado con frecuencia en las escrituras Budistas y en los textos Zen. Su significado no es únicamente un momento en tanto que un punto en el tiempo, sino también “un periodo de corta duración mientras algo continúa, sin cambiar su estado.”

Reverendo SeijunIshii, Universiad de Komazawa

Uji es un súmmum del Shobogenzo que se refiere directamente a los aspectos esenciales del tiempo y de la existencia. El planteamiento es tanto pragmático como desconcertante dado que engaña nuestra percepción intuitiva. Pero, finalmente, el Maestro Dogen pone de relieve la acción en tanto que clave de descubrimiento de la existencia-tiempo.

Aquí traduzco un párrafo que explica la esencia de Uji y el punto de vista de la persona que experimenta el despertar, en ese respecto.

Uji – Párrafo 7.

“No debemos comprender solamente que el tiempo fluye. No debemos aprender que el flujo del tiempo es su aspecto único. Si dejamos que el tiempo transcurra y se aleje de nosotros, nos encontraremos entonces, completamente separados del tiempo. Aquellos que fracasan en el intento de vivir y escuchar la verdad de la existencia-tiempo, solamente comprenden que “el tiempo pasa.”

Comprended lo esencial: todas las cosas están vinculadas las unas con las otras en un fluir constante, y al mismo tiempo son “momentos” distintos.

Y puesto que todos esos momentos son la aparición de la existencia-tiempo,

esos momentos son nuestra existencia-tiempo, nuestra verdadera vida.

Nuestra vivencia del tiempo es, en primer lugar, aquella de las historias y de los eventos que desfilan. Aquella de los ciclos de jornadas, de meses, de estaciones y de años. Aquella de nuestros seres queridos y de los demás. Los niños nacen y se vuelven adultos. Los adultos envejecen y desaparecen.

Nuestra vivencia nos muestra el pasar del tiempo y esta característica nos parece evidente. Ella es, efectivamente, un aspecto genuino del tiempo, que quien ha realizado el despertar reconoce. Pero a diferencia del que ha despertado, nosotros extrapolamos.

Imaginamos que el tiempo continúa a fluir independientemente de nosotros, de nuestra percepción, para construir y consolidar un futuro y un pasado. Nuestra mente construye esas “extensiones” del tiempo y utiliza nuestros recuerdos para que sean creíbles, hasta tal punto que creemos en la existencia real del pasado y del futuro. Ahí reside el origen más importante de nuestro sufrimiento.

El tiempo de quien ha despertado, se desenrolla a sus pies como la cinta caminadora del gimnasio. El tiempo existe sólo a través de su vivencia, no más allá de ella. Es por esta razón que nunca siente anhelo y el miedo no se apodera de él.

Así pues, el Maestro Dogen Zenji explica que el tiempo puede revelarse únicamente a través la expresión viva de la realidad. No podemos concebir el tiempo sin concebir el movimiento. Y la existencia, inversamente, sólo puede aparecer a través del tiempo. ¿Cómo experimentar algo que no aparece en ningún momento?

Tiempo y existencia se revelan pues, uno al otro para formar Uji, la existencia-tiempo.

Dicha revelación solamente puede tener lugar en el instante presente,

en el contacto entre el tiempo, por un lado, y aquello que aparece, por otro.

Así pues, cada cual, cada ser lleva consigo su tiempo propio en el que su existencia irradia luz. Y de hecho, no podemos escapar a Uji. ¿Dónde estaría nuestra vida si estuviese fuera de aquello que aparece ahora?

Uji es el momento presente de cada ser sensible, el punto de encarnación de la vida.

Realizar la existencia-tiempo es realizar que el tiempo se compone de una serie de “momentos,” porque tiempo y existencia están íntimamente relacionados y que toda existencia nace y muere, el tiempo también nace y muere para formar “momentos.”

¿Cuánto dura un momento? Un momento dura lo que dura una vida, una estación, una luna, una jornada, una respiración. Dura el tiempo que fluye entre el nacimiento y la muerte de una expresión vital.

No vemos esos momentos de vida, porque nuestras “extensiones” ilusorias del tiempo acaparan nuestra conciencia en lo que ha muerto hace mucho tiempo, puesto que esas extensiones están hechas de nuestros recuerdos.

Practicar Uji, es ser consciente de aquello que hace de un existencia, un momento, es decir, ser conscientes de nuestro nacimiento y de nuestra muerte.

La gran práctica de Uji es Hyshiryo, el arte de zazen que consiste a elevarse a la altura en la cual vemos todos los pensamientos y todas las experiencias en cuanto surgen, viven y desaparecen.

Podemos practicar Uji, tomando conciencia del inicio y del final de los movimientos vitales íntimos como la respiración. Basta con focalizar nuestra atención en el espacio que se forma entre l’ exhalación y la inhalación.

En la vida diaria, al concentrarnos en el espacio entre dos acciones, por ejemplo, entre dos bocados, dos frases, dos pensamientos… dejamos que nazca y muera el “momento.” De esta manera, le damos vida e irradiamos luz con toda nuestra existencia-tiempo.

Pequeño poema Uji

La piedrecilla cae sobre las sinuosidades del agua
El agua es un espejo
El sol sale sobre la tierra que duerme
Las estrellas aparecen

Cerrar la puerta tras entrar,
Saludar la llegada, saludar también el adiós
Cerrar la puerta tras salir
Y, así, no dejar huellas
En el espacio

Sebastian Mokusen Volz, Tokio, 23 de Abril del 2018.