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La Práctica de Zazen

Es importante de comprender los diferentes aspectos de la postura de zazen para no forzar al cuerpo a una actitud de rígida inmovilidad contraria a su psicología natural. Hay equilibrio y relajación en la verticalidad de la postura.

La posición de la pelvis es muy importante. Es conveniente sentarse en el medio del zafu (cojín redondo cuyo espesor está en función de la flexibilidad de cada uno), sobre los isquiones, de manera que la pelvis quede estabilizada por el contacto de las 2 rodillas contra el suelo. La posición de las piernas es la del lotus o del semi-lotus.

La justa posición de la pelvis y el ajuste de l’espesor del zafu permite que la columna vertebral se erija hacia el cielo sin crear tensiones en las cadenas musculares dorsales (sin crear cargas y aplastamientos vertebrales perjudiciales) y que la cabeza quede recta de manera natural. Los hombros, la caja torácica y el abdomen están relajados de manera que permiten una respiración libre y fácil. Los ojos están medio cerrados, posados delante, sobre el suelo, en un angulo de aproximadamente 45º.

La manos se colocan sobre los muslos. Los dedos de la mano izquierda se ponen sobre los de la mano derecha, las palmas vueltas hacia arriba y los pulgares se juntan en lo alto, en la prolongación del uno en el otro, en un contacto firme y ligero. El lateral de las manos está en contacto con el abdomen.

Durante zazen la atención debe ser vigilante sobre cada detalle y sobre la respiración. De esta manera la mente es devuelta al cuerpo y la unidad se realiza. Los pensamientos cesan de encadenarse los unos a los otros. Aparecen, ya que esta es su naturaleza, pero si la atención se mantiene en la postura, desaparecen sin dejar rastro. Naturalmente y inconscientemente la voluntad personal del ego cesa de agitarse y de buscar una meta. Solo queda el instante presente.

Es imposible de ver uno mismo su propia postura y es fácil de ilusionarse sobre la propia práctica. Es recomendable de no practicar solo y de recibir en un dojo (“el lugar de la Via”) los consejos de un practicante antiguo.

Dificultades

Numerosas son  personas atraídas por la práctica de zazen que la encuentran demasiado difícil y se confrontan con el dolor en las piernas o en la espalda, en situación de combate interior y de resistencia, lo que es contrario al verdadero espíritu de abandono de la meditación. Frecuentemente la experiencia es vivida negativamente cuando en realidad la meditación es el acceso a la alegría, la la paz y la plenitud.

El aprendizaje de la meditación pide paciencia y comprensión. Para contemplar el infinito desde la cima de la montaña hace falta primero escalarla y eso es tanto una cuestión de condición física como de motivación profunda. Cada uno es diferente y cada uno debe tomarse de la mano el mismo para realizar el camino.

Es posible de practicar la meditación en “seiza” (de rodillas, sentado sobre un cojín o una banqueta) o incluso en una silla. Lo importante es mantener la espalda derecha y aprender a relajarse para abrirse a la conciencia de nuestra propia presencia silenciosa.