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Editorial de junio del 2018

Editorial de junio del 2018

¿Hablar de tiempos antiguos? Ya pasaron.
¿Referirse a hoy día? Hoy día ya pasó.
Las vicisitudes de la vida no tienen poder sobre mí.
Algunos me creen idiota, otros me consideran sabio.
Poniéndome de acuerdo con el curso de las cosas, el tiempo se agota…
Mi vida me satisface, hasta que su final suceda.
Por casualidad llegué aquí.
Miro hacia atrás, ¡cinco años ya!

~~Maestro Ryokan

Las nubes pasan en el cielo, las estaciones se suceden, los años transcurren.

El tiempo sigue su marcha, como se dice, y las actividades humanas, no le sobrevivirán. Éstas son la transitoriedad en si-misma, surgen de la vacuidad que nosotros, budistas, consideramos como la fuente inmutable e inseparable de todo fenómeno.

Aquello que reside eternamente se manifiesta en nosotros -con nosotros- en tanto que Uno con nuestra propia transitoriedad.

Hemos vivido desde hace 5 años, una “bella” experiencia colectiva en el Centro de Lanau.

El término “bella” incluye las dificultades materiales y de relaciones, que han marcado el ritmo de la vida diaria de todas las personas que permanecieron en algún momento en Lanau o que continuaran aún durante un tiempo la práctica de los Budas. Gracias a todos vosotros.

Cada cual aprende la transitoriedad al vivir el vaivén de las circunstancias de la vida en comunidad, a través de intentos titubeantes, de contradicciones y de ilusiones. Y, al vivirlo, cada cual despierta a la Verdad que lo/la sostiene instante tras instante; cada cual se abre a la vida –ahora y más allá de la aparición y desaparición de los fenómenos. Cada cual se entrega o se protege, acoge o se encierra, se agota o se refuerza, se duerme o se despierta y es así como la vida se revela a si-misma. ¡Así es!

Los iniciadores del proyecto de este Centro zen han decidido poner en venta el inmueble de Lanau.

Nuestra experiencia ha sido breve, pero original y llena de enseñanzas. Nada se perderá ni del esfuerzo realizado, ni de la energía desplegada para darle vida. Nuestra experiencia nos ha revelado a nosotros-mismos y ha mostrado las limitaciones y fragilidades de nuestra empresa. Ha incitado a los/las residente a apoyarse en sus recursos morales y en su corazón para practicar y desarrollar, junto a los demás, las virtudes budistas, las paramitas (el don de si, la disciplina, la paciencia, el esfuerzo, la atención, el discernimiento…).

Algunas personas verán en ello un fracaso, pero tal apreciación no pertenece al mundo budista, en el cual las cosas se transforman simplemente con el fin de situarnos una y otra vez en el buen camino.

El futuro esta como siempre, totalmente abierto. Si nos conformamos y respondemos a la voluntad cósmica y damos nuestro consentimiento para abrir nuestro corazón, todo es posible.

La asociación Tenbôrin ha sacado provecho de dichas circunstancias para aprender a organizarse mejor y así poder llevar adelante los objetivos definidos en sus estatutos, y ello, con o sin Lanau, es decir, seguir promoviendo la práctica del zen mediante la organización de sesshins, seminarios, campos de verano, encuentros…

Desde ya, hemos rentabilizado la difícil experiencia de Lanau mediante la organización de una secretaría descentralizada que está en marcha desde enero. Un equipo de alrededor de 12 miembros se encarga ya de la gestión corriente, preparando el futuro tanto en la iniciativa y organización de sesshin y otros eventos como en la comunicación, elaboración y realización de nuestro programa.

Proponemos eventos atractivos en el 2018 y estamos ya preparando los del 2019, puesto que no sabemos cuándo se hará efectiva la venta del Centro. No dejéis de seguir y leer en vuestra pantalla, todo lo que os comunicamos y proponemos.

Esperamos veros pronto en el Centro zen de Lanau para compartir nuevos encuentros y una práctica desinteresada. Los dos campos de verano de julio y agoste serán dos bellas ocasiones de dar vida al espíritu de alegría que ha creado nuestra sangha Tenbôrin. En otoño, dos seminarios excepcionales, en invierno la Rohatsu y por primera vez, una sesshin de año nuevo en Lanau.

Restablecer nuestra confianza en la transitoriedad de las cosas es la práctica del zen que no tiene principio ni fin. La práctica demuestra y expresa la valentía del bodhisattva.

Afectuosamente… zen,

Guy Mokuhô