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¿Que Significa Ten Bō Rin ?

Explicación extraída de los comentarios y notas de Yoko Orimo sobre el Shôbôgenzô del Maestro Dogen en las ediciones Sully.

“Tenbôrin” es uno de los capítulos más cortos de “el Ojo del Tesoro de la Verdadera Ley” (Shôbôgenzô) obra maestra del Maestro Dogen, escrito y expuesto el día 27 del décimo mes del año 1244, aproximadamente un año después de su instalacion en el tempo Yoshimine-shoja (renombrado después templo de la Paz Eterna, Eihei-ji) en la provincia d’EchiZen.

“Tenbôrin” viene de la traducción del sáncrito Dharma-cakra-pravartana que significa literalmente girar (provartana) la rueda (cakra) del Dharma.

El Dharma es la Ley fundamental que gobierna todos los seres. Es el fundamento del universo entero en las 10 direcciones. Ley universal que el hombre debería respetar siempre y en todo lugar y que designa la primacía del Bien y de la Verdad (o de la Realidad) en relación a lo irreal o a la ilusión.

Girar la Rueda de la Ley

Buda Shakyamuni hizo girar la Rueda de la Ley por primera vez (sho tenbôrin), poco después de su Despertar, cuando proclamó la enseñanza de las Cuatro Nobles Verdades a cinco de sus antiguos compañeros ascetas en el Parque de las Gacelas en Sarnath, cerca de la ciudad de Vanarasi, actualmente Benarés. La Rueda de la Ley gira y esto concierne, por extensión, al conjunto de acciones salvadoras que conducen a los seres hacia el Despertar y se extiende pues  así a las enseñanzas, palabras y acciones de Buda y de todos los Maestros y Patriarcas de la transmisión.

La rotación de la Rueda de la Ley se realiza en la unidad del círculo (la rueda) y de la línea (la rueda que avanza, el camino) de la inmovilidad y del movimiento, de la esencia y de los fenómenos, de Todo y de las partes, del no-yo, del yo y del otro. Ella se actualiza en la postura de zazen transmitida por Buda y se manifiesta por las acciones justas de la vida cotidiana.

En el capítulo “Tenbôrin” el Maestro Dogen se apoya en un versículo del “Shuryôngon-kyô”, “Sutra de la concentración de la marcha heroica” Hay dos traducciones de este sutra a partir del pâli: la primera por Kumàrajîva (344-413), la segunda, “nueva traducción de Pâramiti”, hecha por Haramittei, a principios del siglo octavo. Dogen cualificaba de apócrifo (falsa escriturra) esta segunda traducción y prohibió la lectura a sus discípulos. Justifica la aparente contradicción entre esta prohibición y la utilización que el mismo hace de un versículo de este sutra por el hecho que éste “pertenece” al mismo Buda, entonces todo el resto del texto es “falso”.

He aquí, extraído del “Shuryôngon-kyo”, el versículo, palabras de Buda, sobre el cual el Maestro Dogen asienta su discurso; “Si una sola persona cultiva el pensamiento de la Verdad y regresa al origen, el espacio de 10 direcciones desaparecerá sin dejar rastro”

La enseñanza contenida en este versículo hace referencia a la enseñanza de Buda, el primero que hizo girar la Rueda de la Ley, así como a los Patriarcas y los Maestros de la transmisión que la han comentado, algunos de los cuales son citados en el capítulo “Tenbôrin”.

En primer lugar, la oposición entre una sola persona y el espacio de 10 direcciones nos enfrenta a uno de los fundamentos de la enseñanza de Buda, la ausencia del “yo”. El ser no tiene una substancia propia y en tanto que fenómeno no es distinto de Ku, la esencia. Es el mismo tema que el del Hannya Shin Gyo. El “yo” y el sentimiento de separación no son más que una ilusión creada por el individuo identificado con el cuerpo-mente (los cinco Skandas, agregados, que son: la forma, las sensaciones, las percepciones, los contenidos mentales, la consciencia individual).

Ver claramente la interdependencia, la impermanencia y la no-subtancialidad

No hay más que una Verdad (la Verdadera) que se manifiesta y se muestra en la multiplicidad de formas en cada instante. Tomar conciencia de esta Verdad es comprender que contenido y continente son Uno y que el ser es lo mismo que lo que se busca . No es distinto de “Aquello” que lo contiene.

Además, el hecho que una sola persona pueda interrelacionar con el Espacio de 10 direcciones cultivando el pensamiento de la Verdad (del despertar) expresa lo que significa realmente la responsabilidad individual, la realidad de la interdependencia de todos los seres y el principio del karma, de la acción justa. Nada ni nadie está separado del conjunto de cosas y  seres. “Cada uno asume por su propia existencia la existencia de todos los otros, en una “inexistencia luminosa” dice Buda. Ser responsable de la propia vida y de la de los otros implica el abandono de los apegos a un “yo” ilusorio y incesantemente en cambio.

Así pues, cuando una sola persona “muestra el pensamiento de la Verdad” quiere decir que ella realiza y ve claramente la esencia y los fenómenos, su interdependencia y su carácter transitorio, impermanente. Para Dogen, la Verdad, es “las cosas tal como son” tema esencial que desarrolla en numerosos capítulos del Shôbôgenzô como Immo, Hosshin, Ganzei, Uji, Sansuikyô… y otros escritos como el Gakudo yôjinshu o el Genjo kôan (actualizar el asunto fundamental).

Cultivar el pensamiento de la Verdad, es despertarse y hacer girar la Rueda del Dharma.

Cuando las cosas son vistas “tal como ellas son”, regresa a su casa, a la fuente, al seno de las montañas, al corazón de zazen. Ve su rostro original, es liberado de apegos y de condicionamientos del mental (y del Samsâra). “Remontando la corriente (se sobreentiende regresando al origen), dice Buda, Avalokiteshvara (Kanjizai) olvida todo lo que sabía” es decir,  se libera del pensamiento discriminante y de la identificación a los cinco skandhas.

Desde que ya no “sabe más”, esta sola persona cultivando el pensamiento de la Verdad es liberada de la idea y de los conceptos de Espacio, de vacuidad, de Ku, del Despertar. Todo lo que subyacia a una visión dualista de la existencia, de los conceptos o de las explicaciones de orden eterno o nihilista “desaparece sin dejar rastro”. De esta manera  esta sola persona hace girar la rueda del Dharma para todos los seres y les ayuda con su presencia compasiva. Esta es la Vía de Buda que realiza el Bodhjisattva Kanjizaï.

Se comprende la riqueza del verso, palabras de Buda, extraída del “Shuryôngon-kyô” que en pocas palabras evoca los conceptos fundamentales del Budismo Zen. Incluso si este versículo es extraído de un sutra juzgado apócrifo (Dogen rechaza la “nueva traducción” de Haramittei), ya que lo que es “falso” se transforma en verdad por los comentarios y la utilización que hacen los Maestros y Patriarcas de la transmisión.

Dogen cita la versión personal de varios Maestros que “transforman” este versículo. En primer lugar se refiere a Tendô Nyojô, su maestro y al maestro de éste Seccho Chôken, después a Goso Hôen muerto un siglo antes. Y cita igualmente la versión de Bussho Hôtai, condiscípulo de Daie Sôgô su enemigo “acérrimo”, y la de Engo Kokugen.  Estos tres últimos maestros pertenecían a escuelas diferentes pero Dogen no pone en cuestión su cualidad de “Patriarcas del Despertar” ya que transformando este versículo a su manera, los Patriarcas lo certifican y hacen así girar la Rueda de la Ley. Es como mirar la estrella del amanecer o girar una flor de Udumbara entre los dedos o hacer nacer una sonrisa en el rostro de Mahakâçyapa.

Por su parte, Dogen transforma el fin del verso: “Si una sola persona cultiva el pensamiento de la Verdad, el Espacio de 10 direcciones desarrollará el pensamiento de la Verdad y regresará a la fuente”. A continuación afirma: “A partir de ahora, este versículo es verdaderamente el hueso y la médula, las pupilas de los ojos de los Patriarcas” porqué pertenece a este Presente (sobre entendiendo que eterno) donde los Patriarcas lo retoman para transformarlo. Lo falso se transforma en verdadero, la ilusión en Despertar. Es así que gira la Rueda de la Ley.

Escribiendo el capítulo “Tenbôrin” a partir del versículo del “Shuryôngon-kyô”, el “sutra de la marcha heroica”, Dogen aborda con un solo trazo de su pincel las realidades fundamentales de la Vía de Buda y de las salud de los seres. Enseña ya a las futuras generaciones. Es cuestión asunto tema de la esencia y de los fenómenos, de la interdependencia, del no-yo, del pensamiento Verdadero (Hishiryo), del instante presente, del Despertar y de la transmisión, es decir, en dos palabras: La Vía de Buda.

El capítulo termina con esta frase: “la Rotación de la Rueda de la Ley quiere decir no abandonar el bosque (el monasterio, el dojo, la compañía de los practicantes) en toda la vida, practicar la Vía y pedir la enseñanza fundada en el gran estrado de zazen”.

Existe una obra más humana?